
Héroes de Segunda
rumba urbana, ska, hard rock, Duet, male raspy voice, female latin voice

Héroes de Segunda
rumba urbana, ska, hard rock, Duet, male raspy voice, female latin voice
Lyrics
Se abre la puerta y entra un coro de medias verdades,
el barrio reparte elogios en raciones pequeñas.
El viejo del portal vende historias a plazos,
y en la terraza dos amigos emborrachan las certezas.
Tu risa tiene licencia para romper un silencio,
y yo me dibujo planes con un boli sin tinta.
Bailamos con las luces que quedan del escaparate,
y hacemos del ruido un refugio contra la vida distinta.
No pedimos medallas, ni titulares bonitos,
solo un sitio en la barra y un motivo para el grito.
Somos héroes de segunda, con la luna por testigo,
salvamos pequeñas batallas cada vez que hay abrigo.
No hay capa ni corona, solo humo y algún latido,
pero nos basta una canción para creer que hemos vencido.
Hay promesas en servilletas, un santo en cada bolsillo,
y una bicicleta rota que recuerda otros viajes.
Te veo fregar los sueños con una sonrisa en la cara,
y eso vale un billete, aunque sean viajes cortos y viajes fríos.
En la radio suena un tango que arregla nuestro rumbo,
y una voz por megáfono nos ofrece la función.
Nos ponemos a la fila de la vida sin pedir permiso,
y aplaudimos las derrotas porque saben a lección.
No pedimos medallas, ni titulares bonitos,
solo un sitio en la barra y un motivo para el grito.
Somos héroes de segunda, con la luna por testigo,
salvamos pequeñas batallas cada vez que hay abrigo.
No hay capa ni corona, solo humo y algún latido,
pero nos basta una canción para creer que hemos vencido.
Que nos llamen perdedores si eso da consuelo,
que nos quiten el mapa y nos dejen un pañuelo.
Seguiremos inventando cuentos entre charcos y farolas,
porque en cada tropiezo nace otra palabra que nos mola.
Somos héroes de segunda, con la luna por testigo,
salvamos pequeñas batallas cada vez que hay abrigo.
No hay capa ni corona, solo humo y algún latido,
pero nos basta una canción para creer que hemos vencido.
Somos héroes de segunda, con el barrio como escudo,
levantamos la bandera cuando el cielo está de luto.
Sin trono ni promesa, con un pulso ya curtido,
celebramos los días que sobrevivimos unidos.
Y al cerrar la noche, dejamos un vaso en la mesa —
pequeña victoria más, de la que hace grande la pieza.
