Lluvia Buendía

Lyrics
Lluvia sobre Macondo
En Macondo los caminos se hundieron,
y los peces cruzan casas al pasar.
Una anciana vende flores y recuerdos
bajo un cielo que no quiere despertar.
Y un muchacho con los ojos de cansancio
cuenta gotas en los vidrios al llover,
como si aún quedara alguien esperando,
como si aún se pudiera creer.
Y la lluvia sobre Macondo cae eterna,
borrando las cosas, sus nombres también.
Todo aquello que era falso se dispersa,
y el amor permanece aún de pie.
En la casa de los Buendía crujen sombras,
un piano viejo respira oscuridad.
Y las voces de peleas ya lejanas
todavía saben a humedad.
Pero una mujer acaricia lentamente
el cuello ausente de una vieja camisa.
Y parece que el tiempo dejó el pueblo
en manos del agua y la neblina.
Y la lluvia sobre Macondo cae eterna,
y las paredes sueñan al dormir.
Todo aquello que era falso se lo lleva,
y la tristeza aprende a decir.
Por la noche llega un hombre transparente
con polillas escondidas en la piel.
Cambia siglos de insomnio silencioso
por palabras que aún consiguen arder.
Y la gente se hace frágil y más leve,
como piedras mucho tiempo bajo el mar.
Y los ángeles caminan por los techos
sacudiendo la vergüenza al pasar.
Y la lluvia sobre Macondo cae eterna,
pero ya no es castigo ni final.
Porque todo lo que vive es pasajero,
y por eso duele más.
Y al amanecer quedará la plaza húmeda,
unas aves
y el olor del café.
Y alguien entenderá, mirando la lluvia,
que la lluvia no robó nada —
ayudó a ver.
