
Cuerpos en automatico
Nostalgic tech-house with airy, spacey pads and granular glitch textures; tight 4-on-the-floor kick under shuffling hats, sidechained synth swells, and a rubbery bass groove, Vocals sit slightly filtered and distant, like a broadcast from the past, with stuttered chops echoing key words in the hook, Builds from a minimal, hazy verse into a big, euphoric chorus wash, then strips back for a late dreamy break before the final lift, glitch, nostalgic,female voice

Cuerpos en automatico
Nostalgic tech-house with airy, spacey pads and granular glitch textures; tight 4-on-the-floor kick under shuffling hats, sidechained synth swells, and a rubbery bass groove, Vocals sit slightly filtered and distant, like a broadcast from the past, with stuttered chops echoing key words in the hook, Builds from a minimal, hazy verse into a big, euphoric chorus wash, then strips back for a late dreamy break before the final lift, glitch, nostalgic,female voice
Lyrics
pantallas encendidas, silencio digital.
Caras en el metro mirando hacia ningún lugar,
mil voces conectadas sin saber conversar.
Caminamos programados por la misma dirección,
comprando sueños rotos en oferta y promoción.
Nos enseñaron rápido a producir, consumir,
pero nadie nos explica cómo sentir.
Y el corazón se va quedando atrás,
cubierto por anuncios y ansiedad.
Olvidamos mirar el cielo al respirar,
como si vivir fuera solo funcionar.
Somos cuerpos en automático,
respirando en modo mecánico.
Corriendo sin saber por qué,
perdiendo el alma por la red.
Y aunque gritamos, nadie escucha ya,
todo es ruido y velocidad.
¿Dónde quedó lo que nos hacía humanos?
El abrazo, el miedo, el amor en las manos.
Niños creciendo frente a una realidad virtual,
aprendiendo más de filtros que de libertad.
La empatía se vende en clips de treinta segundos,
mientras el vacío se expande por el mundo.
Trabajamos para números, vivimos para aparentar,
esclavos invisibles de una falsa identidad.
Tenemos información, pero falta comprensión,
mucho algoritmo y poca conexión.
Y el corazón se va quedando atrás,
tapado por el brillo artificial.
Nos cuesta recordar cómo mirar,
sin necesidad de validar.
Somos cuerpos en automático,
respirando en modo mecánico.
Corriendo sin saber por qué,
perdiendo el alma por la red.
Y aunque gritamos, nadie escucha ya,
todo es ruido y velocidad.
¿Dónde quedó lo que nos hacía humanos?
El abrazo, el miedo, el amor en las manos.
Quizás aún queda tiempo para despertar,
para romper el código y volver a empezar.
Sentir la lluvia, llorar sin esconder,
mirarnos a los ojos y volver a creer.
No nacimos para ser máquinas de producción,
somos fuego, memoria, caos y corazón.
Y aunque el mundo nos quiera apagar,
todavía podemos recordar…
Que no somos piezas automáticas,
ni sombras matemáticas.
Somos heridas, sueños y verdad,
humanos buscando humanidad.
Y aunque el sistema nos quiera cambiar,
todavía podemos amar.
Porque en lo simple sigue la salida:
sentir de nuevo… estar vivos.
