
Crecí oyendo voces que hablaban de leyes (Remastered)
Unknown

Crecí oyendo voces que hablaban de leyes (Remastered)
Unknown
Lyrics
Crecí oyendo voces que hablaban de leyes,
de pactos, banderas y viejas reyertes.
En casa reinaba, puntual como el sol,
el noticiero al sonar el reloj.
Mientras cortaban el pan y servían,
las noticias del día nos dividían.
Opinión tras opinión se lanzaba
como si el mundo en la mesa temblaba.
Saltaban las chispas con cada frase,
como si el alma al hablar se deshace.
Nadie escuchaba, solo insistía,
en su argumento, en su ideología.
Cada palabra era trinchera,
cada gesto una guerra sincera.
Todos querían un mundo extinto,
pero chocaban sin dar su instinto.
Vi cómo amigos dejaban de hablar,
por defender su forma de votar.
Vi cómo el miedo se hacía costumbre
en la pantalla con su herrumbre.
Notaba en casa esa fe absoluta
en que el informativo nunca ejecuta
más que la verdad, sin interferencia—
¿pero es acaso tanta su inocencia?
Vi preocupación como un abrigo,
en quienes no se pierden ni un domingo
sin ver la emisión, sin respirar,
como si el miedo les supiera cuidar.
Y pienso: ¿de qué sirve esa zozobra,
si la esperanza ya ni se nombra?
¿Qué cambiaría si de una vez
apagaran la fuente de su altivez?
¿Y si ese temor tan paralizante
se transformara en acto vibrante?
¿Si en lugar de vivir inquietos
probaran a caminar discretos?
Quizás no haya verdad absoluta,
pero sí hay formas menos abruptas.
Y aunque la duda no se disipa,
yo ya no escucho si solo grita.
Prefiero la calma a la certeza,
prefiero el silencio a la rudeza.
Y si hay algo que hoy quiero hacer,
es no discutir, sino comprender.
Comprender no es rendirse al otro,
es tender un puente, aunque sea roto.
Es mirar al rostro que me enfrenta
y ver que también su alma se lamenta.
Es saber callar sin ser sumiso,
es encontrar en el otro un aviso
de que incluso tras la voz más dura
hay una historia, una vieja fractura.
Y si algún día no entiendo su voz,
que no sea el juicio quien hable por los dos.
Que hable la pausa, que hable el intento
de no ser reacción, sino fundamento.
Porque al final, tras tanta insistencia,
quizá lo urgente sea la paciencia.
Y aunque la duda no se disipa,
prefiero el abrazo a la disputa.
