
Otoño de Azafrán
voz grave masculina castellano. Música mandolinas y guitarras y mandolinas con fondo de cuerdas elegantes. Ambiente otoñal y emotivo.Vals elegante
Abual·3:53

3:53
Otoño de Azafrán
voz grave masculina castellano. Música mandolinas y guitarras y mandolinas con fondo de cuerdas elegantes. Ambiente otoñal y emotivo.Vals elegante
Creator: AbualRelease Date: May 16, 2026
Lyrics
Bajo el sol de estío durmieron los bulbos,
guardando en silencio promesas y pulsos.
La reja abrió surcos con asombro de vuelo,
y el campo fué urna de barro y de cielo.
Pasaron las cigarras su reino de cobre,
ardieron los caminos. la sed llegó pobre.
Mas dentro de la arcilla, callado y encendido
latía un vino oscuro de sueño contenido.
Y llega el mes de brumas con dedos tempranos,
cuando el alba regala cristal en los llanos.
Entonces estremece la tierra su costado
y brota en llamaradas el morado sagrado.
[sólo de guitarras serenas]
Millones de corolas levantan su bandera
y el campo se hace púrpura, nave y primavera.
Cada flor lleva oculto, como arcón diminuto,
tres hebras naranjas de sol breve y absoluto.
Las manos las recogen con mimo de plegaria,
se inclina la mañana, solemne y necesaria.
Perfuman al canasto su miel y su amargura,
riqueza que en tan poco resume su aventura.
Pues mueren casi pronto: noviembre suspira,
el viento en escarchas, la tarde se retira.
Y dice el suelo humilde:
"Perder también es dar,
pues vuelvo en cada otoño...
...lo que supe guardar"
guardando en silencio promesas y pulsos.
La reja abrió surcos con asombro de vuelo,
y el campo fué urna de barro y de cielo.
Pasaron las cigarras su reino de cobre,
ardieron los caminos. la sed llegó pobre.
Mas dentro de la arcilla, callado y encendido
latía un vino oscuro de sueño contenido.
Y llega el mes de brumas con dedos tempranos,
cuando el alba regala cristal en los llanos.
Entonces estremece la tierra su costado
y brota en llamaradas el morado sagrado.
[sólo de guitarras serenas]
Millones de corolas levantan su bandera
y el campo se hace púrpura, nave y primavera.
Cada flor lleva oculto, como arcón diminuto,
tres hebras naranjas de sol breve y absoluto.
Las manos las recogen con mimo de plegaria,
se inclina la mañana, solemne y necesaria.
Perfuman al canasto su miel y su amargura,
riqueza que en tan poco resume su aventura.
Pues mueren casi pronto: noviembre suspira,
el viento en escarchas, la tarde se retira.
Y dice el suelo humilde:
"Perder también es dar,
pues vuelvo en cada otoño...
...lo que supe guardar"
