
“Niebla de silencio”
Instrumental: cuerdas suaves, trompas y percusión leve— Voz fuerte y ronca— Escenas previas y posteriores= trompeta fuerte terminal de ranchera México Recitativos y arias Entrada de personaje secundario (soprano) Coro del pueblo y orquesta completa Letras nuevas, poéticas y sin repetición

“Niebla de silencio”
Instrumental: cuerdas suaves, trompas y percusión leve— Voz fuerte y ronca— Escenas previas y posteriores= trompeta fuerte terminal de ranchera México Recitativos y arias Entrada de personaje secundario (soprano) Coro del pueblo y orquesta completa Letras nuevas, poéticas y sin repetición
Lyrics
“Ecos de la Niebla”
La plaza se llena de sombras,
el viento arrastra hojas secas,
y la luz se quiebra entre los tejados.
— La tarde se inclina,
— y el río susurra secretos antiguos.
— El eco de la vida se esconde en cada esquina,
— y el corazón del pueblo late en silencio.
Voz fuerte y ronca
Caminé entre tus recuerdos,
y cada paso era un golpe de silencio.
El aroma de tu risa aún me persigue,
como bruma que no se disipa.
¡Qué lejos estás y qué cerca siento tu voz!
Voz clara y suave
Amor de forzó
Oh tú, viajero de sombras,
que buscas en la niebla tu reflejo,
abre tu alma y mira el cielo:
hay estrellas que aún guardan nuestro nombre.
¡Ah, pero mi corazón tiembla!
¡Siento que me pierdo sin tus ojos!
— ¡No pierdas la esperanza!
— ¡Que la vida aún canta!
— Pero los sueños se pierden
Tus manos fueron mi refugio,
tus labios, mi condena dulce.
Cada recuerdo se convierte en fuego,
cada sombra me acaricia y hiere.
Si pudiera detener la noche,
detendría tu partida,
pero el tiempo es cruel,
y mi voz solo puede llamarte en la distancia.
El mundo no entiende nuestras lágrimas,
pero nuestras almas se encuentran en secreto
Tu presencia me salva,
aunque la niebla me envuelva,
aunque los días me roben tu calor.
¡Que los ecos de la niebla se rompan en luz!
¡Que la plaza escuche nuestro amor!
¡Que el viento lleve nuestro canto!
y las estrellas nos guían al amanecer!
La plaza vuelve al silencio,
la tarde se disuelve en la bruma.
Pero en cada corazón,
queda la llama del amor,
y los ecos de la voz que no se apaga.
