
🎪 "La Carpa y la Piel"
Trap erótico oscuro, lento, grave, voz rota, male vocals

🎪 "La Carpa y la Piel"
Trap erótico oscuro, lento, grave, voz rota, male vocals
Lyrics
(Verso 1)
Llegué con la luna al hombro,
los zapatos llenos de serrín,
en la ciudad de humo y neón
donde nadie duerme y todo finge.
Tenía catorce heridas y un tambor,
una cuerda floja y mil nombres en la espalda.
Ella bailaba con un leopardo ciego,
y me ofreció vino en una taza de cristal rajado.
Su risa era un incendio en la lona,
sus piernas, dos cuchillas de seda.
Me dijo: "Aquí nadie ama para siempre,
pero mientras dure, duele rico."
(Estribillo)
Y yo, payaso de corazones rotos,
saltando entre camas como entre llamas.
Cada ciudad me daba un cuerpo,
cada carpa una promesa doblada.
El amor era un truco de manos,
un susurro tras el telón.
Pero cuando tocaste mi sombra,
se apagó el ruido del cañón.
(Verso 2)
En Lima fue una contorsionista muda,
piel color canela, perfume a anís.
Nos besábamos entre las jaulas,
mientras rugía el león por celos.
Ella me ataba con pañuelos rojos,
yo le contaba chistes al oído.
Pero se fue volando con un trapecista,
y me dejó oliendo a sal y a polvo de pista.
En Lisboa, un chico fuerte, pura fibra,
ojos negros, cuerpo como escultura.
Hacíamos el amor entre baúles
llenos de cartas que jamás abrimos.
Tenía la voz grave, y una risa limpia,
y decía: "El truco final es desaparecer."
(Estribillo)
Y yo, equilibrista de suspiros,
caminando desnudo por sus dudas.
Cada cama era una función distinta,
cada orgasmo, una ovación que no perdura.
El deseo era un tigre enjaulado,
el calor, un incendio sin razón.
Pero tú... tú tocaste mi sombra,
y todo el circo cayó en silencio.
(Puente)
Era invierno en Buenos Aires,
llovía sobre los toldos como dedos ansiosos.
Tú estabas entre bastidores,
con un abrigo que te caía como un susurro.
Tus ojos no buscaban espectáculo,
miraban la verdad debajo del maquillaje.
No pediste acto ni truco,
sólo mi risa sin pintura.
(Verso 3)
Hicimos el amor en la cuerda floja,
con el viento aplaudiendo desde abajo.
Tus uñas no dibujaban mapas:
eran constelaciones encendidas en mi pecho.
Y mi boca encontró su hogar entre tus caderas.
No hubo red, ni público, ni luces.
Sólo tú, yo… y la noche temblando.
(Estribillo final)
Y yo, ya sin maquillaje, sin funciones,
dejé de huir cuando dijiste mi nombre.
Tu cuerpo fue mi última carpa,
tu voz, la canción sin partitura.
El amor ya no era un acto.
Era una vida entera en una mirada.
Y cuando terminó el espectáculo,
seguimos bailando...
en el centro del vacío,
donde sólo queda
la magia.
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