
Fuente de los deseos ( segunda parte)
Trap erótico oscuro, lento, grave, voz rota, male vocals
Guti·3:32

3:32
Fuente de los deseos ( segunda parte)
Trap erótico oscuro, lento, grave, voz rota, male vocals
Creator: GutiRelease Date: June 1, 2025
Lyrics
[Verso 1 – La huida del alba]
Ella no dormía.
Rodaba con los ojos abiertos,
atravesando semáforos apagados
como si la ciudad no mereciera detenerla.
Su cabello seguía latiendo al viento,
negro y vibrante como alambre mojado,
y sus piernas –que alguna vez fueron ruedas–
dejaban huellas de fuego en el asfalto.
No buscaba compañía,
solo curvas cerradas
y calles que susurraran
con voces de neumáticos gastados.
En su pecho, un zumbido.
En su espalda, el eco de un susurro
que no se apagaba nunca:
“Gracias por desearme.”
---
[Verso 2 – El taller del hombre sin rostro]
Al borde de la ciudad oxidada,
donde los trenes duermen rotos,
habita un hombre sin rostro.
Sus dedos son llaves,
y sus ojos, dos lámparas viejas
que solo se encienden cuando alguien llega
con un corazón… alterado.
Ella entró sin tocar.
El silencio se partió en dos.
Él olió el metal quemado
y dijo, sin mirar:
“Te estás quedando sin voz.
La pasión no se lubrica sola.”
Ella no contestó.
Solo dejó caer una lágrima de aceite
y esperó…
---
[Verso 3 – La restauración feroz]
No hubo caricias.
Solo chispas.
Martillazos.
Alambres tensos como nervios.
Él la desarmó con precisión quirúrgica.
Le quitó los frenos
y los reemplazó con furia.
Le pulió las cicatrices
hasta que cada una brilló
como si hubiera querido quedarse.
Y al final,
le instaló un asiento nuevo.
Uno que dolía…
pero prometía no romperse tan fácil.
Ella se levantó.
Miró atrás solo una vez.
Y sonrió.
Como si estuviera lista para devorar el mundo otra vez.
---
[Verso 4 – El reencuentro]
En una calle donde nadie pasa,
él sigue anclado.
Su cuerpo de acero ya no brilla,
y sus ojos (si quedaran) mirarían al suelo.
Ella lo encuentra.
Rueda en círculos a su alrededor,
como loba que reconoce a su luna rota.
No lo llama.
No lo toca.
Pero se detiene.
Y por un instante,
sus manillares tiemblan.
Como si un recuerdo todavía
tuviera motor.
---
[Coro Final – El ciclo sin fin]
🎶
“Hay amores que no frenan,
hay caminos que no giran.
Y tú fuiste ambos…
bajo mi línea de salida.”
🎶
---
[Outro – Sombra y viento, en voz baja]
Dicen que si el viento sopla hacia el sur,
y llevas auriculares rotos,
puedes oír una melodía sin dueño.
No es una canción.
Es un crujido constante.
Como si el asfalto respirara…
el nombre de alguien que quiso sentir demasiado.
Y ahora…
ya no sabe cómo parar.
---
Ella no dormía.
Rodaba con los ojos abiertos,
atravesando semáforos apagados
como si la ciudad no mereciera detenerla.
Su cabello seguía latiendo al viento,
negro y vibrante como alambre mojado,
y sus piernas –que alguna vez fueron ruedas–
dejaban huellas de fuego en el asfalto.
No buscaba compañía,
solo curvas cerradas
y calles que susurraran
con voces de neumáticos gastados.
En su pecho, un zumbido.
En su espalda, el eco de un susurro
que no se apagaba nunca:
“Gracias por desearme.”
---
[Verso 2 – El taller del hombre sin rostro]
Al borde de la ciudad oxidada,
donde los trenes duermen rotos,
habita un hombre sin rostro.
Sus dedos son llaves,
y sus ojos, dos lámparas viejas
que solo se encienden cuando alguien llega
con un corazón… alterado.
Ella entró sin tocar.
El silencio se partió en dos.
Él olió el metal quemado
y dijo, sin mirar:
“Te estás quedando sin voz.
La pasión no se lubrica sola.”
Ella no contestó.
Solo dejó caer una lágrima de aceite
y esperó…
---
[Verso 3 – La restauración feroz]
No hubo caricias.
Solo chispas.
Martillazos.
Alambres tensos como nervios.
Él la desarmó con precisión quirúrgica.
Le quitó los frenos
y los reemplazó con furia.
Le pulió las cicatrices
hasta que cada una brilló
como si hubiera querido quedarse.
Y al final,
le instaló un asiento nuevo.
Uno que dolía…
pero prometía no romperse tan fácil.
Ella se levantó.
Miró atrás solo una vez.
Y sonrió.
Como si estuviera lista para devorar el mundo otra vez.
---
[Verso 4 – El reencuentro]
En una calle donde nadie pasa,
él sigue anclado.
Su cuerpo de acero ya no brilla,
y sus ojos (si quedaran) mirarían al suelo.
Ella lo encuentra.
Rueda en círculos a su alrededor,
como loba que reconoce a su luna rota.
No lo llama.
No lo toca.
Pero se detiene.
Y por un instante,
sus manillares tiemblan.
Como si un recuerdo todavía
tuviera motor.
---
[Coro Final – El ciclo sin fin]
🎶
“Hay amores que no frenan,
hay caminos que no giran.
Y tú fuiste ambos…
bajo mi línea de salida.”
🎶
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[Outro – Sombra y viento, en voz baja]
Dicen que si el viento sopla hacia el sur,
y llevas auriculares rotos,
puedes oír una melodía sin dueño.
No es una canción.
Es un crujido constante.
Como si el asfalto respirara…
el nombre de alguien que quiso sentir demasiado.
Y ahora…
ya no sabe cómo parar.
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