
“Entre Mar y Fuego, Mulata Mía”
mezcla mariachi + salsa caribeña, susurros de flauta, voces graves, voz masculina ronca y profunda, susurros de flauta ,voces graves, voz masculina grave y ronca

“Entre Mar y Fuego, Mulata Mía”
mezcla mariachi + salsa caribeña, susurros de flauta, voces graves, voz masculina ronca y profunda, susurros de flauta ,voces graves, voz masculina grave y ronca
Lyrics
“Entre Mar y Fuego, Mulata Mía”
Flauta suave como un suspiro en la penumbra
“shhhh… ba–la–la…
shhhh… so–pla la no–che…”
Entran guitarras rancheras con rasgueo lento, seguidas por un susurro grave del cantante
Te observo moverte con ese misterio
que sólo la sangre caribeña conoce.
La penumbra se abre para mirarte,
y hasta las palmeras suspiran
por el milagro de tu cintura.
Trompetas mariachi marcando un brillo dorado
Tu piel guarda secretos
que encienden a cualquier hombre,
y tu sombra, cuando baila,
parece llamar al destino
para que se arrodille a tu nombre.
Voces graves responden como un eco profundo
“So–la…
bru–ja de luz…”
Porque vives en mi pensamiento…
te aseguro que serás muy feliz,
tienes todo lo que me gusta,
lo que me atrae,
todas esas cosas que provocan
mil locuras en mí…,
mis anhelos prohibidos
y mis caprichos.
[Salsa caribeña entra con bongó y campana,
pero el mariachi sostiene la emoción con violines largos]
Te acercas, y la noche se curva,
como si tu respiración
moviera las estrellas.
Tus labios pronuncian silencios
que yo entiendo mejor
que cualquier palabra.
Flauta desciende como un roce de dedos por la espalda
“ba–ila… que despiertas
lo que duerme en la ceniza…”
Voz ronca, más intensa, más masculina
Si me tocas, mulata,
se me incendian los huesos.
Si me miras,
se me quiebra el orgullo
como un jarrón antiguo
golpeado por la verdad.
Y si te acercas un poco más,
la tierra va a sacudirse
como si el volcán del cielo
quisiera caer entre tus piernas.
Trompetas mariachis en un estallido seductor
Ay, mujer de ritmo lento,
de boca que anuncia tormentas,
de alma nacida para tentarme.
Yo soy el hombre que se pierde
entre tus sombras cálidas,
el que tiembla cuando sonríes,
el que reza por no olvidarte
aunque el olvido le implore.
Voces graves como un mantra ritual
“Fu–e–go…
te lle–vo den–tro…”
Cierre sensual, la flauta casi tocando la piel
Y en esta madrugada cubana
que huele a ron derramado y a milagros,
te confieso, mulata mía,
que si alguna vez abandono el mundo,
lo haré sólo para renacer
en el temblor
de tu baile prohibido.
