Por sendas de espinas, en rutas de olvido,
cruzando laderas y cumbres de roca.
Avanza constante, sin miedo al destino,
con sueños por armas, que Dios le otorgó.
Su escudo es diamante que brilla en el cielo,
su espada de fuego desgarra el vacío.
Su fuerza es eterna, un lazo inquebrantable,
eco ancestral de un sueño prohibido.
¡Jinete de Fuego en corcel llameante!
Sus ojos son brasas, su crin es volcán.
Cruza tormentas y vientos errantes,
¡siempre indomable en su lucha brutal!
Callan los montes, guardando el secreto,
se oye el galope, la voz del azar.
Héroe y guardián en el campo de Marte,
llevando su luz donde reina el pesar.
Aunque la noche no tenga alborada,
él cree en su fuerza, conoce el final.
Entre las llamas y el frío del alma,
vence al destino en su marcha triunfal.
Jinete... de Fuego...
Cruzando el vacío...
En lucha... eterna...