Me juraste amor eterno
con los ojos, no con voz,
y en silencio te llevaste
lo que en gritos fui yo.
No me llores cuando muera,
si no lloras mi vivir.
Que el que ama solo a un muerto
no supo nunca sentir.
Tengo un reloj sin manillas
que no sabe del dolor.
Por eso no da la hora
en que me dejó tu amor.
No te culpo por marcharte,
ni por no mirar atrás.
Te culpo por las promesas
que sabías que eran sal…
Te culpo por las promesas...
(que sabías que eran sal...)